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Nódulos vocales:

Los nódulos vocales constituyen uno de los trastornos más comunes en las personas que abusan de su voz. Si bien pueden presentarse a cualquier edad, son más frecuentes entre niños varones y mujeres adultas. Suele ser el temor de los cantantes, aunque muchas veces no interfieren en la producción de la voz.
Los nódulos suelen presentarse con relativa frecuencia en profesores, actores, telefonistas, entrenadores, cantantes, etc.
Se forman en los dos tercios anteriores de las cuerdas vocales y siempre son bilaterales. La causa de los nódulos es el traumatismo vocal por esfuerzo vocal, que al aumentar la tensión y prolongarse en el tiempo, produciría congestión vascular, edema y hemorragia submucosa. Son lesiones frecuentes en personas que utilizan su voz con mala técnica vocal.
El síntoma más común es la disfonía, ronquera con voz áspera, tendencia a tonos graves y fatiga vocal con el correr del día. Algunos cantantes refieren incapacidad para elevar el tono de la voz y sensación de realizar mayor esfuerzo al cantar (Jackson-Menaldi, 2002).
Pólipos unilateral:

Es una patología muy frecuente en los hombres. Su etiología no está completamente aclarada, pero se observa en personas que abusan de su voz, en pacientes con medicación anticoagulante, hipotiroidismo, o pueden ser de origen inflamatorio, alérgico, inmunológico o traumático. Existe una insedencia de un 80% de pólipo en personas fumadoras.
Son pacientes con disminución de su rango tonal (tono bajo) y ronquera crónica. La voz se puede romper bruscamente, algunos presentan diplofonía y, en menos casos, disnea (Jackson-Menaldi, 2002).
Edema de Reinke:

El edema de Reinke ha sido asociado con fumadores y a veces con personas que abusan de su voz. Otros consideran que uno de los síntomas del reflujo gastroesofágico es el edema de las cuerdas vocales. Es bilateral, raramente se observa en una cuerda vocal y ocurre más en varones mayores de 40 años. Se puede observar también en el hipotiroidismo.
El paciente refiere disfonía crónica, voz con tono bajo, tanto en el hombre como en la mujer y en algunas ocasiones puede producir obstrucción respiratoria. Las mujeres se quejan de voz masculinizada y los cantantes de disminución del registro vocal (Jackson-Menaldi, 2002).
Úlcera de contacto o granuloma:

Es una patología poco frecuente, producida por irritación crónica y formación de tejido de granulación en el tercio posterior de la cuerda vocal. Se observa en pacientes que realizan excesivo esfuerzo para hablar, con reflujo gastroesofágico e hiperacidez gástrica y tos crónica. Por lo general el bilateral, siendo más común en hombres de 40 a 60 años, que fuerzan su voz (consumidores de tabaco y alcohol).
Son pacientes que tienen molestias para tragar y hablar, sensación de cuerpo extraño, carraspeo por la necesidad de aclarar la voz y fatiga vocal. A veces sienten dolores que se sienten a nivel del cartílago tiroides. Por lo general la disfonía es leve, porque afecta el tercio posterior de las cuerdas vocales.
La voz presenta un inicio duro y repentino, es tensa y a veces con soplo, debido a que el paciente trata de evitar el choque de los cartílagos aritenoides por el dolor que éste provoca (Jackson-Menaldi, 2002).
Quiste intracordal:

Existen dos tipos de quiste intracordal. El primero se debe a la obstrucció de una glándula con retención de material mucoso. El segundo es un quiste de tipo epitelial.
Ambos se localizan en el espacio de Reinke, justo por debajo del epitelio escamoso y raramente en el músculo.
Los quistes intracordales son difíciles de diferenciar de los pólipos o nódulos pequeños. Presentan ronquera y, a medida que crecen, aparece diplofonía. Refieren disminución de capacidad vocal.
Por lo general son unilaterales, pero casi siempre se observa un edema asociado en la cuerda vocal opuesta (Jackson-Menaldi, 2002).
Hematoma de cuerda vocal:

Son lesiones uni o bilaterales que aparecen tras un sangrado procedente de los vasos sanguíneos subepiteliales de la cuerda vocal; el cúmulo de sangre se produce, por lo tanto, en la capa superficial de la lámina propia.
La disfonía de presentación aguda es el dato más frecuente, en ocaciones pueden ser asintomáticos. Deben considerarse una urgencia laringológica en los profesionales de la voz (García- Tapia, 1996).
Laringitis crónica:

La laringitis crónica se define como un proceso inflamatorio a nivel laríngeo con una evolución prolongada en el tiempo y no originado por una lesión tumoral subyacente. Distinguimos entre las formas primarias y aquellas formas secundarias a procesos inflamatorios granulomatosos, infecciones micóticas o alteraciones sistémicas (García-Tapia, 1996)
Disfonía Conversiva:
Es un cuadro más frecuente en mujeres, de inicio súbito, asociado a un evento precipitante, en el cual no hay historia de enfermedad laringea previa (tabaco, cuadro catarral). Se presenta como síntoma aislado sin otros síntomas acompañantes. La calidad de la voz es variable, siendo lo más clásico la afonía, pudiendo también haber voz áspera, disfonía severa, tono restringido. Existe disociación de funciones indisociables: risa, tos, carraspeo están conservados en su sonoridad. La alteración de la voz es estable, no fluctuante ni intermitente. En la laringoscopía podemos encontrar normalidad, hipotonía con imagen de seudoparálisis o hiato longitudinal.
El paciente al hablar del síntoma cambia la voz, baja el volumen, se hace inestable al igual que al hablar del evento precipitante.
De base siempre hay cuadros psiquiátricos graves como incesto, depresión mayor, muerte de u familiar, abandono, etc. Siempre hay una ganancia secundaria que por lo tanto es inconciente, con trastornos de la personalidad. Por lo tanto, debe enfrentarse pensando que la disfonía es sólo un síntoma de algo más grave y no la enfermedad en sí.
Disfonía músculo tensional (DMT):

Estos pacientes presentan una tensión laringea aumentada, con laringe elevada, tensión suprahioidea, ataque glótico duro, voz soplada, con cuerdas vocales tensas, constricción del diámetro antero posterior de la laringe y juego de bandas ( pudor laringeo), hiato fonatorio posterior, presencia de edema y eritema de cuerdas vocales. Si esta situación se mantiene lleva a cambios en la mucosa cordal que es lo que definimos como alteraciones orgánicas de base funcional. El manejo es multidisciplinario, colaborando el otorrino, fonoaudiólogo y psicólogo- psiquiatra, ya que muchas veces esto es la manifestación de conflictos no resueltos.
Muda vocal incompleta o puberfonía:
Constituye la incapacidad de eliminar el tono agudo de la pubertad y sustituirlo por el tono más grave de la postpubertad y edad adulta, en presencia de una laringe normal.
El falsete de la muda es un problema que sólo se ve en los varones.
La etiología de esta afección es casi siempre psicógena, con rechazo a la imagen adulta y una madre dominante. La laringe es perfectamente capaz de producir el tono más grave. normal de los adultos masculinos..
Los síntomas son un tono agudo, soplado y ronco. La voz de tono más agudo es producida por una laringe que se eleva en el cuello o que se inclina hacia abajo. Esta postura laríngea pone las cuerdas vocales en un estado de laxitud y al intentar el paciente la fonación, los aritenoides se aducen tan tensamente que el tercio posterior de las cuerdas vocales no puede vibrar y el músculo tiroaritenoídeo es incapaz de contraerse. Esta postura fonatoria hace que sólo vibre el tercio anterior de las cuerdas vocales.
El pronóstico del tratamiento foniátrico para mejorar la voz es excelente. Se practican maniobras manuales para bajar la laringe y hacer que el paciente escuche su nueva voz.
Debe descartarse un trastorno endocrinológico con alteración de la maduración sexual; también una pérdida severa de la audición impide a la persona percibir los cambios de su voz. Además debe descartarse enfermedades neurológicas durante la pubertad que puedan provocar debilidad de las cuerdas vocales.
Parálisis de cuerda vocal:

La parálisis de las cuerdas vocales es la incapacidad de mover los músculos que controlan las cuerdas vocales.
Esta parálisis puede estar producida por trastornos cerebrales, como tumores en el cerebro, ataques cerebrovasculares y enfermedades desmielinizantes, o lesiones en los nervios que llegan a la laringe.
El daño nervioso puede estar causado por tumores, lesiones, una infección vírica de los nervios o neurotoxinas (sustancias que envenenan o destruyen el tejido nervioso), como el plomo o las toxinas producidas en la difteria. La causa más frecuente de parálisis unilateral de recurrente, es la cirugía de cuello, principalmente de tiroides, en la que puede ocurrir traumatismo o sección neural. Estas lesiones son de buen pronóstico de recuperación, con tratamiento fonoaudiológico.
La parálisis de las cuerdas vocales puede afectar al habla, la respiración y la deglución. Este trastorno produce el paso de los alimentos y de los líquidos hacia la tráquea y los pulmones. Si se ha paralizado sólo una cuerda vocal (parálisis unilateral), la voz es ronca y entrecortada. Por lo general, la vía respiratoria no resulta obstruida porque la cuerda normal que se encuentra al otro lado se abre lo suficiente. Cuando ambas cuerdas vocales quedan paralizadas (parálisis bilateral), la voz se reduce en fuerza pero sigue sonando normal. Sin embargo, el espacio entre las cuerdas paralizadas es muy pequeño y la vía respiratoria se obstaculiza, por lo que incluso un ejercicio moderado causa dificultades respiratorias y un sonido ronco y agudo con cada respiración. |