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La voz humana es un maravilloso instrumento musical. Es también un único y sensitivo comunicador de emociones y actitudes. La voz es el medio físico y fisiológico a través del cual los seres humanos nos comunicamos en forma oral. Muchas veces las personas se dan cuenta de la importancia de la voz cuando sufren un trastorno que les imposibilita su uso normal. Esto es más crítico cuando la persona que sufre este trastorno es un profesional de la voz (actor, cantante, locutor, profesor, orador, etc.). En estos casos la persona ve afectado su desempeño laboral y con ello su fuente de ingresos.

En la mayoría de los casos en que se observa un problema vocal, existe una alteración de la técnica vocal de base, es decir, existe alguna descoordinación o mal funcionamiento de uno o más componentes del sistema fonatorio. De alguna forma esta situación podría desencadenar una alteración vocal. Esta presunción hace suponer que el conocimiento y adiestramiento de los sujetos en el uso de una adecuada técnica fonatoria, podría ser un factor determinante en la prevención de alteraciones vocales y un mejor aprovechamiento de sus capacidades vocales.

La voz es para estas personas la herramienta de trabajo que deberán cuidar y aprender a manejar para lograr el máximo rendimiento y longevidad en la profesión que desempeñen. Para trabajar en el teatro, radio, televisión o sala de clases no basta con poseer dotes naturales, ya que éstos resultan insuficientes si no se los refuerza y desarrolla de acuerdo con las necesidades que cada profesional requiere para su trabajo.

Es sabido que existe un alto porcentaje de profesionales que utilizan mal su voz, realizan esfuerzos para ser escuchados, no dominan las variaciones de intensidad, tienen articulación defectuosa o simplemente no aprovechan al máximo su capacidad vocal. Al utilizar una técnica vocal incorrecta se altera la fisiología fonatoria, pudiéndose producir trastornos de la voz, que pueden ir desde un cansancio o fatiga vocal, hasta una alteración orgánica que imposibilite el desempeño profesional.

El profesional de la voz debe conocer y manejar perfectamente una técnica vocal y respiratoria adecuada que permita obtener una voz buena sin esfuerzo y que preserve la salud laríngea; una voz que, además de proyectar una imagen favorable de quien habla, le permita presentar sus palabras de forma más significativa e interesante. Del uso adecuado de la voz dependerá no solo la salud de la laringe, sino también la eficiencia comunicativa.

Por lo general una disfonía implica gran hiperfunción de los músculos para producir un buen sonido, en especial los músculos relacionados con la fonación y en particular los intrínsecos de la laringe (Jackson-Menaldi, 2002). La gran mayoría de los trastornos vocales son causados por un uso muscular laríngeo inadecuado. (Morrison, 1996).

La terapia fonoaudiológica se basa principalmente en reestablecer la función vocal a través de la educación o reeducación de un uso muscular adecuado de todas las estructuras que intervienen en la producción de la voz.